Esperanza Para los que Dudan de Su Salvación 3

By: Dr. John Ankerberg, Dr. Erwin Lutzer; ©2003
¿Por qué hay personas que todavía tienen dificultad en tener seguridad de su salvación? ¿Qué

deben hacer para tener esa seguridad?

Traducido y adaptado al castellano por el Licenciado en Teología, Roberto Bautista Álvarez

Contenido

  1. Introducción
  2. Entrevista

 

Introducción

Bienvenidos, tenemos una pregunta muy importante para ti hoy, y creemos que es la pregunta
más importante que cualquiera puede preguntar, y es esta: Cuando el tiempo de tu partida llegue
– ¿Sabes con certeza que pasarás la eternidad con Dios? La Biblia dice que puedes tener una
absoluta seguridad en tu ser – hoy mismo – y saber que eres uno de los hijos de Dios, y cuando
sea que mueras, sabrás que has sido salvo hoy, salvo mañana y salvo por siempre. Nuestro
invitado es el Dr. Irwin Lutzer, Pastor principal de la Iglesia Memorial de Moody en Chicago.
Illinois. Él nos ayudará a contestar esta pregunta importante de, ¿Cómo puedes estar seguro que
pasarás la eternidad con Dios? Y analizaremos está pregunta de muchas diferentes maneras, así
que espero que nos sigas con mucho cuidado.

 

Entrevista

Ankerberg: Bienvenido a nuestro programa, permíteme preguntar, ¿Has dudado alguna vez tu fe
cristiana? Si nunca lo has hecho, entonces cambia de canal, pero si tú has dudado, este programa
es para ti. Mi invitado es mi amigo, el Dr. Erwin Lutzer, Pastor principal de la Iglesia Memorial
Moody en Chicago.

Erwin, muchos cristianos tienen dudas, ¿Podemos decir que prácticamente, a lo mejor todos los
cristianos han dudado su salvación?

 

Lutzer: John, ¿Has tu dudado?

 

Ankerberg: Yo he dudado, tú has dudado, de hecho, ha habido varias personas en la historia que
han dudado– tú tienes una buena historia, una estupenda historia, de un creyente que dudo.
Cuéntanos esa historia.

 

Lutzer: Su nombre fue Willian Cowper, y muchos de nosotros conocemos de él, pues fue un
amigo de John Newton, quien escribió “Sublime Gracia”. Y la noche que Willian Cowper
escribió estas palabras, “Dios se mueve de manera misteriosa, para ejecutar Sus maravillas, Él
pone sus pies en el mar, y cabalga sobre las tormentas,” esa misma noche, intentó suicidarse, de
hecho, lo intento cuatro veces, y aún después escribió un poema, el cual está en mi libro, “Cosas
Escritas Durante un Período de Paranoia. Lo que pasó fue que él intentó matarse, y cuando no lo
logró, pensó que era más malo que Judas.

Ahora, todo eso no es una sorpresa para las personas hasta que descubren esto, él fue quien
escribió: “Hay una fuente llena de sangre, extraída de las venas de Emanuel, y los pecadores se
sumergen en esa fuente, donde todas las manchas de culpa se limpian.” Los evangélicos de todo
el mundo recuerdan esa canción. Pero luego está esta otra estrofa, “El ladrón agonizante se
regocijó al ver esa fuente en su día, y es posible que yo, tan vil como él, he lavado todos mis
pecados.” Ese hombre dudó y murió dudando.

¿Fue él salvo? Bueno, si hablas con sus amigos y los que lo conocían, ellos decían, “¡Por
supuesto que sí! Este hombre era un amante de Dios, él quería hacer todo lo posible para estar
seguro de su salvación.” Pero por alguna extraña razón, posiblemente debido a que fue abusado
de niño – existe cierta evidencia de que – él no podía aceptar el amor de Dios. Él luchaba con el
tema del pecado imperdonable, del cual tenemos que hablar porque algunas personas piensan que
han cometido el pecado imperdonable. La buena noticia es que cualquier persona que piensa que
lo ha hecho, casi con toda seguridad no lo ha hecho, porque si cometes el pecado imperdonable,
no tendrías ningún deseo por Dios o por el perdón. Yo recibo cartas todo el tiempo de personas
que piensan que han cometido el pecado imperdonable.

Pero aquí tenemos a un hombre tan poderosamente usado por el Señor y cuya poesía apreciamos
mucho. Tengo todos sus poemas o casi todos ellos en mi biblioteca. Recuerdo que él dice: “En
cuanto a todo lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo,” fue Cowper quien escribió esas
hermosas palabras: “¿Cómo puedes pensar tan bien de mí y ser el Dios que eres? es oscuridad a
mi intelecto, pero un resplandecer para mi corazón.” Ahora, la pregunta es, ¿por qué él dudó?

 

Ankerberg: Sí, pongamos a un lado a Cowper por un momento, pues una de las cosas que
sobresalen en tu libro es, “No existe angustia que sea más profunda; no hay depresión que sea tan
oscura como la creencia que uno puede, por cualquier razón, no ser salvo.”

 

Lutzer: Sí.

 

Ankerberg: Y de eso es de lo que queremos hablar, ¿Cuáles son las razones por la que las
personas dudan? Una de las cosas que mencionaste en tu libro fue esto. Las personas dicen, “No
recuerdo haber hecho una decisión, no recuerdo haber hecho una oración, así que, ¿Puedo ser
salvo?

 

Lutzer: Bien, vamos a ver algunas razones por las que se duda y luego hemos de volver con
Cowper pues no podemos dejarlo ahí.

 

Ankerberg: Muy bien.

 

Lutzer: Porque tenemos que ayudar a las personas que son incrédulos crónicos y Cowper era un
incrédulo crónico.

Primero de todo, está el momento de la conversión. Absolutamente, la mayoría de los cristianos
recuerdan cuando fueron salvos. Yo recuerdo la granja donde me arrodillé en una silla y recibí a
Cristo, muchas personas no lo recuerdan, pero permítanme decirles, no es necesario saber el día
ni la hora o qué ropas llevabas cuando fuiste salvo. La pregunta es, ¿Está tu fe puesta en Cristo
hoy en día y exclusivamente en Él?

Veamos otra cosa, las falsas enseñanza, hemos visto esto en programas anteriores, aquí solo lo
mencionaremos – y es que puedes perder la salvación ya sea porque peques o lo hagas a lo largo
de tu camino.

 

Ankerberg: Sí, eso es una enseñanza errónea, permíteme mencionarte otra: “debemos aceptar a
Jesús en nuestros corazones.”

 

Lutzer: Bueno, muchas personas han sido salvas por “aceptar a Jesús en sus corazones” pero esa
es una mala terminología, John, pues el fundo del asunto es que “sí o no” hemos aceptado a
Cristo como Aquel que cargó con nuestro pecado por fe. Así pues, esa es una enseñanza falsa
también.

Por la culpa, aquí tenemos a un cristiano que ha venido a conocer a Cristo como Salvador, pero
que aun así sigue hace algo malo, a lo mejor algo inmoral, ¿y qué es lo que piensa? ¿Eres un
cristiano?

 

Ankerberg: Sí, el enemigo probablemente pone ese pensamiento en su mente, “Si fueres un
cristiano de verdad, no habrías hecho eso.”

 

Lutzer: Así es, y como resultado de eso, lo que sucede es que las dudas comienzan a llegar a las
mentes de las personas.

Una confusión entre la fe y los sentimientos. ¿Sabes? A Lutero se le preguntó una vez, “¿Te
sientes salvo?” y él dijo, “No, no me siento salvo, pero mi confianza en la Palabra de Dios es
más grande que mis sentimientos.” Y ese fue un buen consejo, pues al final, lo que hemos de
hacer es entender que estamos fundamentados sobre hechos y tiene que ver con los hechos de la
Palabra de Dios y las promesas de la Palabra de Dios, y no en nuestros sentimientos. Creo que
los sentimientos son importantes y por lo general, prosiguen los hechos de la fe, pero eso no
quiere decir que siempre me he de sentir salvo, es algo que tiene que ver con la fe.

Otro tipo de persona que duda es, por supuesto, el que duda crónicamente, Aquí hemos de hablar
de Cowper otra vez, para comenzar a entender esto, pero, de nuevo, cito a Lutero. Lutero dijo:
“Si yo estoy sosteniendo una bolsa llena de dinero, la puedo sostener con una mano temblorosa o
puedo sostenerla con confianza firme, pero, de todas formas, no cambia el contenido de la
bolsa.” Y el hecho es, y como hemos enfatizado en esta serie, es mucho mejor creer en Jesús,
temblando de dudas, que es creer en algo equivocado con absoluta confianza. Porque al final, no
es fe, es el objeto de la fe que es importante y tenemos que enfatizar eso a las personas.

 

Ankerberg: Vayamos más allá, contrasta aquellos que tienen dudas crónicas con los que dudan
porque así lo eligen.

 

Lutzer: Bueno, la razón por lo que eso es importante es porque hay personas que escogen el no
creer, ellos piensan en cualquier excusa imaginable para no creer. Bueno, no hay nada que
podamos hacer con gente como esta, excepto animarlos a leer la Palabra de Dios y que busquen
en la Palabra de Dios, ya que ellos están predispuestos a no creer, y nadie puede ser obligado o
convencido a creer. Esto es muy diferente a una persona que es un verdadero buscador de la
verdad, quien dice: “No sé la verdad, pero estoy dispuesto y estoy abierto a sus implicaciones. Si
leo la Biblia y estoy convencido que Jesús es la Palabra de Dios y el Hijo de Dios, y voy a
confiar en Él, a pesar de que me humille, y no me guste la cruz.” Este es un tipo diferente de
duda. Así que hay cristianos que quiere creer en Cristo y confiar en Él pero cuestiona su fe, eso
es muy diferente de alguien que dice: “No quiero creer.”

 

Ankerberg: Sí, vayamos ahora al siguiente punto: una fe débil versus una fe errónea.

 

Lutzer: Una vez más, regresamos a ese punto muy importante que necesitamos entender, que no
importa cuán débil es tu fe, pues Jesús dijo: “Si tuvierais la fe como el grano de mostaza” un
granito de mostaza [Mateo 17:20], eso está bien, pero tu fe tiene que estar puesta en la persona
correcta, la fe no tiene que ser grande, pues puedes tener toda la confianza y la fe en el mundo en
un objeto que no puede salvarte y, por lo tanto, estar perdido para siempre. Así que no podemos
enfatizar demasiado que no es por una fe, sino que es el objeto de la fe que es importante.

 

Ankerberg: Bien, cambiemos de tema y enfoquémonos en aquellos que tienen dudas. ¿Qué les
puedes decir a las personas que tienen una consciencia sobre-sensitiva?

 

Lutzer: Sabes, tenemos gente así en nuestras congregaciones. Recuerdo haber aconsejado a un
hombre que, todo el mundo sabía que era un cristiano porque, sabes, él tenía los frutos de la fe,
amaba a Cristo. Y tenía toda la razón para creer, y, sin embargo, sabes, por razones psicológicas
– él era otro como Cowper, con un sentido de desconfianza; con un sentido de decir: “No sé si he
creído lo suficiente, sí creo en Cristo, pero. “Y sabes, ministre con él durante un período de
tiempo y traté de hacerle ver algo.

No creo que podamos ayudar a estas personas al tratar de minimizar sus pecados, puesto que hay
personas que dicen: “Oh, bueno, sabes, se es salvo y es cierto que pecas, y mis pecados no son
grandes.” Pues, no hago cosas malas, pero sabes lo que podemos hacer, John, es magnificar la
gracia. ¿Sabes? Hay una historia muy interesante. Un amigo de Lutero escribió a Martín Lutero y
le dijo: “Lutero, no puedo perdonarme por lo que he hecho, (él había dado un mal consejo a
alguien), así que estoy siendo llevado a la desesperación.” Lutero no dijo: “Bien, Spalatin, tu
pecado no es muy grande, no te pongas tan dramático con ello. “Sin embargo, él dijo,” Spalatin,
tienes que acostumbrarte a algo, y es que tienes a un Salvador real para pecados reales.” Él dijo,”
Jesús no sólo murió por pequeños pecados nominales. ¡Oh, no, Spalatin! Él murió por todo
maldito pecado”.

Y cuando este hombre viene a mí y me dice, “Sabes, soy un cristiano pero mira todos los
pecados que he cometido,” no le digo, “Esos pecados no son muy grandes.” Lo que le digo a él
es, “Bien, ¿Sabes qué? La gracia de Dios cuando murió Jesús fue tan completa que incluyó todos
los pecados, aun los tuyos.” Y has de continuar ayudándoles a ir en la dirección de Cristo, les
ayudas a tener confianza en las promesas y crecer en la fe. Esa es la manera que ayudas a las
personas a sobrevenir las dudas.

¿Pero, sabes cuál es la buena noticia? Bien, pero en primer lugar la mala noticia, la mala noticia
es que aparentemente Cowper murió con falta de fe, la buena noticia es, no importa, pues si su
confianza estaba puesta solamente en Cristo, él fue salvo a pesar de sus dudas. Así pues, la fe no
necesariamente excluye la duda, a lo mejor después del descanso, puedo dar algunos ejemplos de
las Escrituras.

 

Ankerberg: Sí, creo que lo que has dicho es una buena noticia, antes de tomar un descanso,
quedemos un poco más, pues hay personas que te han escuchado predicar en tu programa de
radio desde la cárcel, tenemos a personas que nos sintonizan y nos escriben y que nos escriben, y
ellos son violadores, pedófilos, asesinos. Y también existen muchas personas hoy en día que se
acaban de divorciar, que han tenido un divorcio turbulento, y ellos se sienten como en el fango,
¿Bien? Escuchen, ellos tienen que saber que Dios les ama y que en verdad les ha perdonado sus
pecados, ellos han de poner sus pecados en Cristo, puedes decir algo a esas personas antes de
tomar un descanso.

 

Lutzer: John, si Hitler hubiese recibido a Cristo antes de morir, él pudo haber sido salvo. Le dije
eso a alguien un día, y él se enojó mucho, él dijo, “¿Qué clase de Dios es ese que salve a un
hombre como ese, que fue tan malvado?” ¿Sabes cuál es la respuesta a eso? Dios estima tanto lo
que Jesús hizo cuando murió en la cruz que Él podría perdonar a Hitler o a un pedófilo que
reciba a Cristo como Aquel que cargo con su pecado. Así de maravillosa y completa es la obra
de Jesucristo. Pero Dios no puede perdonar a una persona buena, que paga sus impuestos, una
persona responsable, pero que rechaza a Su Hijo. Todo tiene que ver con Jesús y Su completa
obra

 

Ankerberg: Bueno, has ganado mi atención con eso, Erwin, eso es fabuloso y es verdad. Vamos
a tomar un descanso ahora, y cuando regresemos, quiero que hablemos de algunos grandes
personajes de la fe, personas que están aún en la Biblia que han tenido dudas. ¿Puedes ser un
cristiano y dudar? Vamos a hablar sobre eso cuando regresemos.

 

BREAK

 

Ankerberg: Estamos de regreso. ¿Alguna vez has dudado tu fe cristiana? Bien, no es bueno que
lo hayas hecho, pero lo que quiero decir es, que si admites que lo has hecho, y esto es para ti,
Erwin, queremos ayudar a aquellos que dudan. Y tienes una gran historia sobre lo que Cristo ha
hecho por nosotros. Ilustrarlo.

 

Lutzer: Sí, espero que pueda contarla bien, John, porque es una historia larga, pero voy a
resumirla. La historia es, un hombre entró en una habitación y vio muchas tarjetas de archivo y
se dio cuenta de que eran realmente la historia de su vida. Es decir, había unas tarjetas llenas de
“personas que había conocido” o “personas por las cuales había orado.” Pero había otros archivos
de tarjetas con “pensamientos lujuriosos que había tenido” – este era un archivo muy grande;
“Archivos de todos los pecados sexuales que había cometido,” Tal vez había otro archivador
titulado, “sitios de Internet que he visitado.” Así que el hombre estaba tan abrumado de
vergüenza, que sólo tenía un deseo y fue el de cerrar la puerta de la habitación, y tirar la llave.

De repente, él está llorando, y alguien está de pie allí, no lo puede creer, mira hacia arriba. “¡Oh!
No, es Él. Cualquiera otra persona menos Él. Cualquier persona pero no Jesús.” Jesús viene y
pone Su brazo alrededor de él y el hombre se está quemando de vergüenza. Jesús se entristece
también, pero, Jesús comienza a ver todos estos archivos de tarjeta – y había cientos de ellos – y
muy rápidamente, está revisando todas estas tarjetas, y el hombre está sobrevenido con el sentido
de culpabilidad y vergüenza, porque Jesús está viendo todos los detalles de su vida.

Cuando Jesús terminó, muestra al hombre una de las tarjetas, y en cada una de las tarjetas bajo el
pecado, Jesús había escrito su propio nombre, firmado con Su propia sangre. Y luego Jesús se
acercó, puso Su brazo alrededor del hombre y le dijo: “Consumado es.” Eso, John, es el
Evangelio. Hay personas que están escuchando hoy que están tan sobrecargados por la
vergüenza, vencidos por su pecado, tienen que saber que cuando Jesús murió, dijo: “Consumado
es,” que pueden participar del perdón de Cristo, si están dispuestos a venir a Él.

 

Ankerberg: Sí. Eso es maravilloso, y vamos a hablar con la gente y animarles a que algunos de
los grandes hombres de la Biblia tuvieron dudas.

 

Lutzer: Sí.

 

Ankerberg: Háblanos de Juan el Bautista.

 

Lutzer: Juan el Bautista, aquí lo tenemos, él es un primo de Cristo, en sí, él está en la cárcel. Él
quiere que Jesús lo saque de la cárcel. Al igual como personas esperan por milagros hoy en día,
él estaba esperando por uno, él envió una comitiva a Cristo y cortésmente preguntar: ¿Eres tú el
que ha de venir, o esperaremos a otro?” [Mateo 11:3] Lo que estaba diciendo es: “Jesús, yo
pensaba que tú eres el Mesías. ¿Lo eres, o no? “Y Jesús les envía de regreso y dice:” Díganle a
Juan muertos son resucitados, los ciegos reciben la vista” y así sucesivamente y luego Jesús dijo
esto: ” bienaventurado es el que no se escandaliza de mí” Me gusta darle a esto mi propia
paráfrasis Lutzeriana: “Bienaventurado el que no se escandaliza por la forma en que dirigir mi
negocio” Bienaventurado la persona que no duda porque no hago lo que ellos piensan un buen
Dios haría.” “Bienaventurado es la persona que no duda porque no contesto la oración o no hago
un milagro que están esperando.” “Bienaventurado es la persona que cree, sin importa lo que
pase.”

Ahora, en lo que sabemos, Juan el Bautista murió probablemente con sus dudas y sin embargo
Jesús dijo que “entre los nacidos de mujer, no hay nadie más grande que Juan el Bautista.”
[Lucas 7:28] Así que yo diría a la gente de hoy que, si estás teniendo dudas, eso no es tan malo,
siempre y cuando tu fe, por pequeña que sea, por vacilante que sea, siempre y cuando tu fe sea en
Cristo solamente, eso es lo importante, y si tu fe es sólo en Cristo, tu fe te llevará hasta el final
desde esta tierra, y por todo el camino al cielo.

¿Tenemos tiempo para otra historia, John?

 

Ankerberg: Claro que sí.

 

Lutzer: Hace unos años estuve en Washington, DC, dando un seminario en una iglesia y un
agente del servicio secreto estaba allí, y él dijo: “¿Quieres ir a la Casa Blanca?” Y él dijo: “El
Presidente está en el Campamento de David por el fin de semana. Le puedo llevar a la Oficina
Ovalada. “¡Oh! ¿Podría decir no a eso, John?!

Así que me presenté con dos de mis hijas y había guardias allí, y mi hija comenzó a abrir su
bolso para sacar su identificación, y el guardia dijo: “¿Estás con él?”

Ella dijo: “Sí.”

“Oh, siga adelante.” Llegamos a la puerta de la Casa Blanca, había más guardias. Lo miraron y
luego nos miraron y dijeron: “¿Están con él? Sigan adelante”.

Dentro del vestíbulo más guardias, ellos hicieron lo mismo, luego mire alrededor de la esquina y
ya podía ver el Despacho Ovalado, desde la esquina de mi ojo y a lo largo del pasillo y solo
había un guardia de pie allí y ve al agente y a nosotros. Y él dijo, en efecto: “pasen” No
podíamos ir al escritorio del presidente pero podíamos entrar en la Oficina Ovalada.

Ahora, pretendamos – usemos nuestra imaginación — que todos morimos juntos, y desde el 9/11
eso es fácil de comprender. Jesús nos recogió en el otro lado de la cortina para llevarnos por todo
el camino a la Ciudad Celestial. Y a lo largo del camino hay centinelas, ángeles estacionados.
Llegamos al primer grupo de ángeles. Se ven en Jesús y nos miran y dicen: “¿Estás con Él?
Pasen”.

Llegamos a más ángeles en el camino y miraron a Jesús y dijeron, “¡Oh, ¿están con Él?! Sigan
adelante. “Y de repente vemos a Dios con una luz inaccesible, la Biblia dice que veremos la
santidad de Dios y la belleza de Dios y Él es más hermoso y más santo de lo que imaginamos en
esta tierra. Y decimos, al mirar en nuestro corazón, tenemos un recuerdo del pasado: “¡No puedo
entrar!”, porque entre nosotros hay mujeres que han tenido abortos, hay hombres que han sido
inmorales, hay personas que antes de su conversión vivieron una vida homosexual. Es decir,
¡Hay un montón de pecadores empedernidos! Y decimos: “No podemos entrar.” Pero el ángel
dice: “¿Están con Él? Sigan adelante”.

Y después estamos todos reunimos, el Padre dice al Hijo, “Gracias por traer a mis hijos a casa
pues los amo mucho, mucho y quiero estar con ellos. Y quiero que sepan que los he
inspeccionado con mucho cuidado, y no encuentro ninguna falta en ellos”.

Es por eso que cantamos, “Vestidos con Su justicia solamente, sin fallos estamos delante del
trono.” Y entre nosotros hay algunos que duraron, John, pero su fe estaba puesta en Cristo
solamente y ellos se unieron al resto de nosotros en el Reino Celestial.

 

Ankerberg: Carlota Elliott.

 

Lutzer: Creo que cuando Carlota Elliott escribió el poema que se ha vuelto tan famoso, creo que
su hermano tenía razón cuando dijo: “Yo, como ministro, no he tenido un impacto como ese
poema ha tenido.” Y así fue: “Tal como soy, sin ninguna demanda, pero porque tu sangre fue
derramada por mí, y tú hiciste que viniera Ti, Cordero de Dios, vengo a Ti, vengo a Ti”. Y esto
es lo más importante ahora, John, todos están escuchando: “Tal como estory, aunque aturdido,
con muchos conflictos, muchas dudas, luchas por dentro y temores por fuera, Oh, Cordero de
Dios, vengo a Ti, vengo a Ti.” John, digo a todo aquel que duda, ¡no esperes a que todas tus
dudas se resuelvan para venir a Cristo! Ven con tus dudas, pero ven, al único calificado para
salvarte.

 

Ankerberg: Creo que quieren venir a Cristo, tenemos que orar por ellos, tenemos que orar por
aquellos que confíen en Cristo. Tal vez se preguntan si alguna vez lo han hecho, pero esta es una
oportunidad para ellos puedan confirmarlo. ¿Podrías orar por ellos?

 

Lutzer: Sí, Padre, te pido en el nombre de Jesús que las muchas personas que han estado
escuchando puedan en este momento transferir su confianza a Cristo, aunque estén dudando, no
importa cuántas dudas tengan, que puedan venir a Aquel que está calificado para llevarnos hasta
el final del camino a la presencia del Padre. Y que puede orar algo como esto: “Padre, sé que he
pecado, sé que soy indigno, pero en este momento, me abrazo a Cristo, confío en Él, confío en
Él como quien cargo con mi pecado para perdonarme, reconciliarme, para llevarme por todo el
camino a casa.” Concédeles esa oportunidad, te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén”.

 

Ankerberg: Hay un versículo que significa muchos para ti en lo que respecta este tema, ¿Cuál es
esa promesa en la Palabra de Dios?

 

Lutzer: Es la promesa que está en Juan 10 donde Jesús claramente lo dice: “nadie las puede
arrebatar de la mano del Padre” De hecho, [Juan 10:28-29] cuando yo era un cristiano nuevo, esa
es la promesa que me aseguró que estaba en las manos de un Pastor calificado para llevarme al
Padre.

 

Ankerberg: Sí, un versículo que me ayudó a mí fue, “Todo aquel” – esto se refiere a mí el día
que clamé – “que invoque el nombre del Señor” –Eso fue lo que hice, muchos personas oraron
contigo –las dos últimas palabras tratan con lo que Dios dijo que hará: “Será salvo.” [Romanos
10:13] no es un “espero que”. No, si es Él quien lo lleva acabo, “será salvo” cuando tú lo
invocas. Y el día que confié en Cristo, esa promesa tuvo un gran impacto para mí, amigos,
espero que pienses sobre estas cosas y que tengas gozo en tu corazón, reconociendo que Dios te
ama, Él no está buscando un agujero legal por donde te pueda perder, es todo lo contrario, Él te
tiene entre su mano, Él tiene su mano a tu alrededor para protegerte y llevarte hasta el cielo.
Confía en Él y ten gozo en tu corazón.

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